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domingo, mayo 21, 2006

LA COYUNTURA TRIGUERA (*)

Con la lupa sobre el mercado
Tras una reunión con Felisa Miceli, los exportadores dijeron que se autorregularán, para satisfacer la demana de trigo de los molinos locales.
Por Sergio Persoglia.
El rumor comenzó a circular con fuerza en la mañana del miércoles. Los teléfonos no dejaban de sonar. Todos buscaban información. Sobre la tarde, con el precio del trigo golpeado en el mercado, el panorama comenzó a aclararse: el gobierno analizaba medidas para restringir las exportaciones, preocupado por un posible desabastecimiento en el mercado local, que hiciera subir el precio de la harina y, por ende, de tantos productos básicos de la canasta alimentaria.Finalmente, la sangre no llegó al río. Las empresas agrupadas en el Centro de Exportadores de Cereales se reunieron en la mañana del jueves con la ministra de Economía, Felisa Miceli, y rápidos de reflejos acordaron una autorregulación de las ventas al exterior, de manera de satisfacer las necesidades de los molinos locales.El fantasma era que sucediera con el trigo lo mismo que está sucediendo con la carne, y justo en momentos en que muchos productores está decidiendo si siembran o no el cereal. Al cierre de esta edición, la preocupación se instalaba otra vez en el mercado, como consecuencia de una circular de la secretaría de Agricultura que indicaba que, ayer, "el registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior permancerá cerrado por cuestiones operativas".Se trata del Registro en el que se inscriben los negocios de exportación, incluyendo los de trigo, justamente el que el miércoles se pensó que el gobierno cerraría por cierto plazo para asegurar la provisión triguera al mercado local.Aunque el gobierno citó "razones operativas", la lógica reacción del mercado fue de preocupación. Las posiciones más cercanas de trigo futuro caían sensiblemente ayer, viernes, al cierre de esta edición, y los operadores se preguntaban que pasaría durante el fin de semana.Algunos, con buena memoria, recordaban con preocupación varios episodios de la historia en los cuales decisiones que conmocionaron a los mercados un viernes tuvieron consecuencias, al menos, inesperadas.Pero los hechos más concretos, particularmente hasta el momento en que se escriben estas líneas, tuvieron como protagonista al trigo.El punto al que se llegó esta semana es consecuencia de la caída de la producción en la última campaña triguera, que oficialmente se ubicó en 12,5 millones de toneladas. Se trata de 3,5 millones de toneladas menos que en la anterior, la 2004/2005, cuando se levantaron 16 millones de toneladas.Así las cosas, con augurios de precios fortalecidos, los pronósticos para esta campaña indicaban una superficie sembrada que superaría entre un 15 y un 20 por ciento a las poco más de 5 millones que se implantaron en la última.Todo está listo para eso. Por el lado de la tecnología y el conocimiento, sin dudas, como lo demostró el congreso A Todo Trigo que largó el jueves pasado en Mar del Plata.Allí, todos los protagonistas del negocio triguero sintieron el impacto, pero siguieron pensando para adelante, en los esquemas con los que vienen ganando quintales años tras año.Entre ellos, Raúl Tomás, el presidente de la Federación de Acopiadores, la entidad organizadora, expresó con claridad un pensamiento por muchos compartido: "durante los años 60 se calificaba al sector agropecuario argentino como un gigante dormido. Hoy podemos decir que el gigante está despierto, pero es necesario que lo dejen caminar".El gobierno hizo ingresar al trigo en su agenda, como la carne, por su impacto en los alimentos básicos que consume la población. Pero el cultivo también tiene un fuerte impacto en la sustentabilidad de los planteos agrícolas.Por eso, los productores son los primeros interesados en sembrarlo en sus campos. Incorporarlo en la rotación significa un excelente aporte de rastrojo al sistema, y este año el cultivo también pintaba para dar un buen empujón a los márgenes brutos.Si algunas señales de los últimos días quedan rápidamente en el pasado, el entusiasmo triguero apenas habrá recibido un rasguño. Y todos, productores y gobierno, estarán en el camino deseado: ver crecer la producción.Como en la carne, el objetivo es el mismo. Es decir, abastecer una fortalecida demanda interna y los requerimiento del exterior, que siguen en forma sostenida.

*Articulo aparecido en el suplemento Rural de Clarin